Diseña tu Visión de futuro

Desarrollo Emocional

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En distintos momentos de nuestra vida nos sentimos confundidos.

Confundidos acerca de lo que tenemos que hacer ante determinadas circunstancias, frente a escenarios que no esperábamos o cuando parece ser que no tenemos un rumbo certero del punto donde estaremos en algunos años.

Esta sensación se produce cuando no tenemos una visión clara del futuro y parece ser que vivimos cada día exactamente igual que el anterior y esto irremediablemente nos llevará a continuar haciendo lo mismo sin poder modificar la trayectoria de nuestro propio futuro.

Cuando te sientes así, estás viviendo un momento de confusión debido a que no has trabajado interiormente para definir con precisión tu visión de futuro.

 

Todos conocemos personas que desde que eran niños sabían lo que querían ser de mayores, a qué les gustaría dedicarse, aunque la gran mayoría no conocía entonces cómo lo conseguirían, ya tenían una certeza de aquella actividad que les gustaría realizar siendo adultos.

Muy pocas personas en el mundo tenemos la enorme ventaja de contar con todos los recursos siendo niños para garantizar tener un futuro próspero, feliz y altamente satisfactorio, sin embargo, estos niños, aún viviendo en condiciones precarias, de abuso, inseguros y sin un presente seguro, alcanzaron metas increíbles de lograr.

Ellos tenían algo que la mayoría de nosotros no tenemos: una visión de futuro.

¿Dónde estabas antes de nacer?

Esta es una pregunta que no me corresponde responder, pero lo que sí me resulta muy claro es que cada uno de nosotros, en el proceso de formación, antes de nuestro nacimiento, habíamos recibido una serie de talentos, capacidades y habilidades por desarrollar que son únicas en nuestra persona.

Nacemos con estos talentos potenciales que será fácil desarrollar en el transcurso de nuestra vida mientras estemos dispuestos a adquirir y desarrollar las habilidades que nos fueron dados de forma natural.

Yo creo, y he podido comprobar que muchos de nosotros tenemos talentos propios que debemos desarrollar porque se nos facilitan determinadas tareas. Esta es una característica que todas las personas tenemos, pero no todos las descubrimos.

Habrá quién tiene habilidades naturales y sentido común para la carpintería, para la construcción, para el dibujo, para la contabilidad, otros más para las ventas, etcétera. Existen infinidad de profesiones, oficios y trabajos que las personas podemos desarrollar con una facilidad extraordinaria.

Lamentablemente, no siempre desarrollamos estos talentos que necesariamente deben afinarse para, entonces, adquirir nuevos conocimientos y la práctica indispensable para convertirnos en los más competentes realizando determinadas tareas.

En resumen: desde el momento en que nacemos, recibimos de nuestro creador habilidades y talentos propios para nuestra persona, pero debemos desarrollarlos para trabajar con ello en su máxima capacidad.

Es curioso que todos hemos experimentado actividades que nos agradan y otras que definitivamente rechazamos. Nuestro subconsciente va guiando nuestros talentos, pero no siempre nos encontramos ante la oportunidad de desarrollar estas capacidades para detonar el potencial que llevamos dentro.

Es necesario buscar los medios para desarrollar ese talento oculto que nos llevará a ser expertos.

La suerte de unos pocos.

Muy pocas personas tienen la fortuna de encontrarse en un ambiente y condiciones favorables para desarrollar plenamente sus talentos y capacidades, además, en muchos casos se requieren estudios profesionales o la práctica de las habilidades. No siempre podemos acceder a ellos.

Deben reunirse condiciones y situaciones favorables, pero ten por seguro que, en el transcurso de tu vida, encontrarás oportunidades para crecer en este sentido, pero si la vida no te proporciona la oportunidad, entonces debes provocarlas.

Seguramente, más de una vez has sentido que tienes un enorme potencial desarrollando una actividad que claramente se te facilita, sin embargo, no has estado en el lugar adecuado, en el momento propicio para ejecutarla, entonces continúas con tu trabajo cotidiano, realizando una actividad que de ninguna manera te satisface, excepto por el dinero que recibes de tu trabajo.

Naturalmente, frente a esta situación sentirás una gran frustración por no desempeñar la actividad para la que “fuiste creado”.

Te seguirás sintiendo de esa manera y vivirás momentos de confusión que provoca la falta de una Visión de futuro.

La depresión que nos inmoviliza

La mayoría de las personas que viven sin un plan de vida centrado en una visión de futuro entran en períodos de depresión profundos, fruto de un estado de confusión que se genera por la ausencia de visión.

Lo explico nuevamente.

Sin una visión de futuro, todos tus esfuerzos parecen sin sentido, entonces los días se vuelven monótonos y sin emoción porque parece que no estás “avanzando”. Esta sensación, provocada por la ausencia de metas personales te llevará irremediablemente a sentirte confundido porque “no sabes a dónde vas”.

Te esfuerzas diariamente pero no parece tener sentido lo que haces y terminas preguntándote “para qué”.

En cambio, las personas que tienen una meta clara de largo plazo, como establecer un negocio propio o terminar una carrera profesional que ellos mismos han establecido como prioridad, cada día que pasan, aún con ausencias y limitaciones serán superados con facilidad. Esto se debe a que tienen un claro sentido de dirección, saben a dónde van y no tienen la menor duda de que habrán de conseguirlo a pesar de que les exija un gran esfuerzo.

Conozco una persona que quería ser arquitecto, pero tenía que ayudar a su mamá a llevar a casa dinero para la manutención de toda la familia, integrada de 5 hermanos.

Estudiar arquitectura le exigía 4 años, y tomó la decisión de trabajar intensamente 6 meses para aportar al hogar recursos para salir adelante y los restantes 6 meses del año dedicarlos por entero a estudiar en la universidad pública.

Finalmente, Alejandro logró graduarse como arquitecto, aunque representó para él 8 años.

Durante el transcurso de su carrera profesional pudo colocarse como empleado de sus propios maestros, que reconocían su esfuerzo y lo menos que podían hacer era apoyarlo en su misión. Entonces, aún sin él proponérselo, fue adquiriendo experiencia profesional de distintos despachos de arquitectura que lo llevaron a convertirse en uno de los más prestigiados arquitectos que ahora se reconocen dentro del círculo de los mejores de la ciudad.

Todo su esfuerzo se aplicó a su visión de futuro y durante los 8 años que necesitó para lograr su visión nunca dejó de pensar en su meta, sabiendo que le tomaría el doble que a cualquier otro compañero de la universidad.

Tuvo momentos de flaqueza, por supuesto, pero siempre su Visión de Futuro era clara y eso precisamente fue lo que lo mantuvo motivado y enfocado en lograr el resultado.

Una vez que alcanzó su grado académico su visión de futuro tenía que cambiar: había logrado su visión de futuro y ahora, siendo arquitecto, su nueva visión lo llevaría a colocarse en el círculo de arquitectos más reconocidos de la ciudad.

Por supuesto que lo consiguió.

Así trabaja la Visión de futuro, capaz de neutralizar cualquier asomo de depresión.

La visión de futuro se transforma.

La visión personal de futuro cambia una vez que se consigue la meta, pero se establece un nuevo objetivo que te lleve a un nivel superior.

Las personas que tienen una visión de futuro clara nunca enfrentan períodos de depresión. Pueden sentirse tristes, pero la tristeza es temporal y no provoca la inmovilización, en cambio, la depresión puede permanecer durante años en una persona y su origen se encuentra en la ausencia de visión.

La satisfacción de Alejandro al convertirse en Arquitecto es insuperable.

Alejandro no estableció una simple meta temporal, porque una vez que iniciara sus estudios, sabía que sería un largo período. También conocía los obstáculos que podrían impedir que lograra su meta. Sabía que su aprendizaje sería gradual y no tenía los recursos que en ese momento necesitaba, pero también tenía a la mano la solución, aunque esta no fuera tan sencilla o agradable.

Ese es el poder de la Visión de Futuro.

Requisitos para establecer tu Visión de Futuro

  1. La visión de futuro es únicamente tuya, no intervendrá nadie para decirte cómo y hacia dónde quieres que conduzca. Debe ser legítima y que valga la pena.
  2. La Visión de futuro debe ser ambiciosa pero real. Una visión poética o descabellada no tiene sentido. Enunciar que quieres llegar a la cima del Everest es una tontería si no tienes el mínimo interés en el alpinismo o no conoces los requisitos mínimos para solicitar al gobierno del Tibet los permisos para ascender. Debe ser real pero alcanzable y que realmente te importe conseguirlo.
  3. Debe tener metas claras y parciales, que sirvan de señalamiento indicador que vas alcanzando tu objetivo, que avanzas, de ese modo no podrás perderte en la meta final.
  4. Debe establecerse a largo plazo, esto significa que tienes que imaginar cómo te verás en el plazo que has marcado, en tres o cinco años e imaginar cómo te verás a ti mismo cuando hayas logrado la meta. Especifícalo con claridad y detalle, añadiendo todos los aspectos que representan que has llegado a la meta final.
  5. Debes establecerla por escrito y tenerla a la mano para revisarla periódicamente. No se trata de que hagas un ejercicio de imaginación, sino de establecer un compromiso real, que implicará esfuerzo, tiempo y recursos. Utiliza el formato que incluyo en este artículo e imprímelo para que puedas ponerlo por escrito.
  6. Revisa la Visión que has diseñado para ti. Normalmente debes revisar lo que has escrito más de una vez y corregir cualquier exageración que hayas cometido hasta lograr tu visión real.

¿Ya tienes tu visión? Entonces vamos a desencadenar sus momentos

Voy a imaginar que la visión de Kim Nonaka (nombre inventado) es regresar a la tierra de origen de sus padres e instalar un puesto de tacos en Japón. Lo quiere lograr en 5 años.

¿Qué tendría que hacer para conseguirlo?

Estamos acostumbrados a pensar de manera lineal donde el orden de los números es 1, 2, 3, 4 y 5

Antes que nada, debemos imaginar todo lo que debe haber logrado Kim al 5° año con todas sus características, por ejemplo:

  • Haber visitado Japón al menos una vez en estos años.
  • Conocer todos los requisitos para establecerse como japonesa nacida en México y recuperar su nacionalidad de origen.
  • Hablar perfectamente el japonés.
  • Escribir el japonés.
  • Conocer los requisitos para establecer un restaurante de comida mexicana.
  • Saber cómo y de qué manera vivirá en el tiempo que necesite antes de instalar y abrir su negocio.
  • ¿Soltera o casada?
  • ¿Con hijos?
  • Desarrollar su conocimiento pleno de la gastronomía mexicana.
  • Etcétera.

Todo esto debe haberlo conseguido al finalizar el quinto año.

Luego de esto… hará un recorrido inverso en su Visión de futuro, donde gradualmente conteste la pregunta: …si al quinto año quiero lograr “hablar y escribir perfectamente el japonés” ¿cuándo debo comenzar a estudiarlo?, ¿dónde y cómo y cuánto me costará?… etcétera, respondiendo todas las afirmaciones de lo que quiere lograr al quinto año debe pensar y establecer metas que debe haber alcanzado al cuarto año.

Luego debe repetir este mismo ejercicio pensando en lo que debe alcanzar al finalizar el tercer año: ¿Qué debe haber logrado?

Una vez hecho esto, deberá pensar profundamente y definir con precisión: al finalizar el segundo año ¿Qué debo haber logrado?

Entonces y solo entonces, podrá establecer los primeros pasos respondiendo: al finalizar el próximo año ¿qué debo haber logrado?

Como puedes darte cuenta, Kim debe comenzar a estudiar el japonés este mismo año, porque hablarlo y escribirlo perfectamente requiere de 4 años. No tiene tiempo que perder, mientras tanto podrá solicitar un empleo que le permita aprender el manejo de un restaurante de comida mexicana.

Si Kim trabaja a conciencia y realmente es lo que desea de todo corazón, entonces podrá conseguir su visión de futuro, pero debe anticipar también los obstáculos a los que se enfrentará.

Así se establece una Visión de Futuro que sí se logrará.


La visión de futuro tan solo uno de los 5 elementos de cambio

Como mencioné en el número uno de la Revista Mi caja, son 5 los elementos necesarios para lograr un cambio en tu vida.

El primero de ellos es la Visión.

Cuando no tienes una Visión clara, es natural que te sientas confundido y perdido, preguntándote una y otra vez qué estás haciendo y hacia dónde te va a llevar esta forma de actuar.

Por esa razón, en primer lugar, debes definir con toda claridad tu propia visión, que es la guía personal para llevar tu vida con un rumbo definido.

Quien tiene una Visión clara, jamás presentará períodos de depresión.