Los oficios: una lucrativa actividad profesional

Trabajo y Profesión

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Desde hace muchos años se estableció la “etiqueta” de que debemos tener estudios profesionales para obtener éxito financiero en la vida.

Muchos de nosotros vivimos con la consigna de obtener un título profesional, para entonces, una vez titulados, podamos ejercer una profesión que nos retribuya económicamente bien.

Al iniciar el Siglo XXI en México, el gobierno comenzó a impulsar las carreras técnicas con la intención de ofrecer a las industrias y empresas del país mano de obra calificada capaz de satisfacer la demanda de estos profesionales.

Ya en el pasado, la Ley Federal del Trabajo había limitado la posibilidad de contratar jóvenes aprendices, afectando el impulso de muchos oficios que han venido desapareciendo gradualmente, siendo que, la mayor parte de personas que son profesionales ejerciendo un oficio, son económicamente exitosos.

Debemos reconocer que antes de la restricción impuesta en la ley federal del trabajo, con frecuencia se presentaban abusos en menores de edad que terminaban siendo sobreexplotados y trabajaban con enorme riesgo sin ningún tipo de protección. Finalmente, el gobierno mexicano limitó casi para siempre la presencia de aprendices en casi todos los establecimientos.

Desafortunadamente dejó de haber profesionales en muchas áreas, como, por ejemplo, un sastre.

Debo decir que cuando yo era niño, mi padre me llevaba con un sastre a confeccionarme algún traje para un evento especial que exigía la mayor elegancia. Este sastre, don Agustín, siguió elaborándome trajes cuando llegué a la universidad y mucho tiempo después, aunque debo decir que compré 2 o 3 trajes comerciales en mi ejercicio profesional, pero, después de encontrarme uno de aquellos trajes hechos por don Agustín, regresé al barrio de mi infancia donde con mucho agrado me encontré con el hijo de don Agustín, que siguió con su trayectoria con tanto éxito económico y profesional como su padre.

Sin duda alguna, los trajes que me hizo don Agustín en la década de los ochenta siguen siendo los mejores que he tenido en la vida.

Así como Don Agustín, recuerdo haber conocido en mi barrio un ebanista, capaz de hacer hermosas cajitas de madera y muebles exquisitos por su belleza, pero lamentablemente sus precios eran inalcanzables comparándolos con los muebles que tuve oportunidad de comprar cuando me casé.

Por supuesto, los que adquirí eran de triplay, fabricados en alguna gran empresa que, junto con mis muebles, hacía cientos para sus clientes. Más baratos, pero sumamente corrientes comparados con los trabajos que vi en el taller del ebanista.

¿Qué pasó con las universidades técnicas?

Con el paso de los años, ciertamente el gobierno y su plan de formar profesionistas y técnicos para ofrecer a las empresas mano de obra calificada, se ha logrado exitosamente, pero para muchas personas, el estudiar en una universidad parecería ser la única oportunidad de fincar un futuro seguro, siendo esto totalmente incierto.

Hoy en día, muchos egresados de universidad, después de años de experiencia, pueden aspirar a lograr dos salarios mínimos, incluso hay técnicos sin estudios profesionales que, ocupando un puesto de supervisores, pueden obtener ingresos mucho más elevados.

De regreso a los oficios…

En nuestro país, tan rico culturalmente, es imposible que la firma de un presidente termine con un legado que ha sido grabado en piedra por siglos. No podemos pensar en un 2 de febrero sin tamales, ¿Quién haría las delicias de maíz sin una tamalera profesional?

¿Quién repararía tu bicicleta?

¿Y tus drenajes, goteras y bomba de agua?

Todos estos son oficios, unos mejor pagados que otros, pero lamentablemente muchos de ellos son ejercidos por personas que no desarrollan todas sus habilidades o improvisan ante la necesidad urgente de ganar dinero porque perdieron su trabajo. Se hacen llamar plomeros porque alguna vez repararon una gotera en su casa.

Ejercer un oficio exige un gran compromiso con la calidad, porque nuestra mano de obra solamente es respaldada con la calidad y profesionalismo en el trabajo realizado.

¿No te ha tocado la desventura de contratar un pésimo plomero? ¿O un técnico en reparación de lavadoras que nunca supo qué tenía tu aparato?, y ¿Qué me dices de un mecánico para el automóvil?

Cuando se aprende un oficio siendo joven, se adquieren también habilidades éticas y profesionales que impiden que tengas la mala suerte de enfréntate sin saberlo, a un pésimo mecánico.

Los oficios en las distintas regiones de nuestro país.

En Jalisco de vez en cuando buscamos un tejuino, así como en tabasco tratamos de encontrar quién nos venda un pozol, también de maíz. Pero en Colima, si no tomas una tuba te pierdes de una refrescante delicia, tan buena como una cebadina en León o un agua de chaya de Yucatán.

Debe saber hacerse cada bebida para que el cliente regrese, al igual que todo oficio debe desempeñarse con cariño, dedicación y profesionalismo.

La gran variedad de oficios

Existen múltiples oficios en nuestro país, tan diverso y variado como sus bebidas, alimentos y tradiciones, que solamente pueden desarrollar cientos de profesionales que ejercen un oficio. Muchos de ellos ofrecen sus servicios en establecimientos comerciales, como lo hace un peluquero, un expendio de café, una nevería o un simple puesto de comida. Requieren un espacio comercial para ofrecer su talento y dedicación. Esto los convierte en empresarios y comerciantes que, dependiendo del tamaño y eficiencia financiera de su negocio, requieren siempre de una excelente administración, además de las habilidades para desempeñar su oficio.

Si tú observas el nivel de ingresos que obtiene un profesional que ejerce un oficio te puedes sorprender del éxito profesional que puede lograr una persona desempeñando su tarea. Los oficios son nobles y nacen de necesidades culturales de nuestro país. Incluso hay oficios sumamente extraños y únicos en el mundo, como el oficio de organillero, marimba, mariachi, pulquero y jimador entre otros cientos más.

Si a estos oficios vinculados con la comida y la bebida añadimos el de artesano, te darás cuenta de que nuestra querida patria es rica en artesanías. Pero no se trata de simples artesanías que se guardan y exhiben por su belleza, sino que se utilizan, a veces diariamente, como la olla de barro para el café o el comal para calentar tortillas.

Por otra parte, la orfebrería y el trabajo de las piedras preciosas es una habilidad y gusto que tiene nuestra patria por extraer la máxima belleza en todas sus expresiones, sin mencionar las medallas, dijes, recuerdos y memorias que nos ofrecen en alguna iglesia. El artesano pone todo su empeño, corazón y arte cuando trabaja con las manos.

Aprender un oficio

Un oficio bien aprendido, desde joven ofrece al aprendiz enseñanzas que normarán el comportamiento del futuro profesional. Habilidades relacionadas con la mercadotecnia, que ayudará al vendedor a exhibir sus productos. Negociación cuando esté tratando de vender sus productos por volumen. Habilidades financieras, para sacar sus cuentas de costos, inversión y utilidad. Ingenio y creatividad cuando algún cliente está pidiendo una fabricación especial. Proyección comercial, cuando una clienta pida a la persona que ofrece tamales, 400 piezas para una próxima fiesta. En fin, desarrollar un oficio exige dedicación, talento, paciencia y un gusto inherente, pero exige aprendizaje que debe pagarse.

Por su parte, el oficio ejercido, pagará con creces el trabajo bien hecho porque todos estamos siempre dispuestos a pagar el precio justo por aquello que queremos adquirir.

El futuro de los oficios en México

En la actualidad todavía no se establecen las academias de oficios, pero, al parecer, este gobierno está interesado en implantar nuevamente estas academias que inicialmente se establecieron en México en la época virreinal y con los años fueron gradualmente desapareciendo.

No temas si alguno de tus hijos sin capacidades o habilidades para los estudios no quiera seguir los pasos de la universidad, pero tampoco le concedas el gusto de volverse ocioso. Condúcelo a que se prepare para desempeñar un oficio honesto que le rinda beneficios en el futuro y enséñalo a pagar el precio del aprendizaje.

Enseñar a nuestros hijos a ganarse la vida dignamente forma parte del compromiso educativo de los padres.

Los oficios son muy dignos y en la mayoría de los casos son económicamente seguros y exitosos, pero es muy importante encontrar a la persona altamente profesional y honesta para enseñar a tus hijos a trabajar bien desde el principio.