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La pandemia de COVID-19 nos dejó una clara lección a todos los mexicanos: es posible que todo cambie de un día para otro.
Tal como sucedió. Un buen día, el 23 de marzo de 2020 se declara la jornada nacional de sana distancia, que cambiaría para siempre la forma de trabajo de las personas. No sería sino hasta 3 años después, en mayo de 2023 se declara el regreso a la nueva normalidad. La pandemia había finalizado.
Mientras tanto, una gran cantidad de empleados y trabajadores habrían de perder su forma de sustento, lo que los llevó a iniciar un nuevo negocio con los recursos, creatividad y habilidades que tenían a la mano.
Me gustaría presentarte un caso de éxito, de los miles que presenciamos en todo México.
La oportunidad obligatoria de ganar el pan de cada día exigió toda nuestra creatividad para salir adelante.
Debes saber que la gran mayoría de las personas que dieron el paso al emprendimiento, no regresaron jamás a volver a solicitar un empleo, se habían convertido en emprendedores exitosos y lo siguen siendo el día de hoy.
Te presento una historia como muchas de las que tú conoces. Para ellos, apoyarse en su Caja Popular ha sido una verdadera bendición que, sin saberlo, les ayudó en esta fase de su vida.
Te presento una historia real.
La historia de Café Poema
Hasta febrero de 2020 las cosas iban bien para Julián Benítez.
Julián, de 56 años se dedicaba a surtir los expendedores automáticos de las universidades privadas de la ciudad. Su hijo Daniel auxiliaba a su padre en las actividades.
Su trabajo consistía en surtir de vasos desechables, cucharas, café de las distintas variedades y endulzantes, junto con todos los complementos que se encuentran en estos aparatos
Aunque, con un salario de base medianamente bueno y siendo el negocio de su cuñado, se sentía afortunado de tener un trabajo realmente descansado donde él administraba su tiempo disponible recorriendo los campus de las distintas instalaciones de las academias.
Era un trabajo pesado, pero pagaba lo suficiente para mantener a su familia con un nivel de vida suficiente y satisfactorio, sin lujos, pero muy digno.
Antonio, el dueño del negocio y los aparatos obtenía muy buena utilidad del negocio, que duran-te 20 años lo había consolidado en el mercado como un buen proveedor.
Todo cambió en marzo de 2020, cuando se decretó la pandemia en México. Se anticipaba el cierre total de las universidades y la imposibilidad de salir de casa por la amenaza que representó esta histórica pandemia.
De un día para otro, el trabajo que había sostenido a la familia de Julián estaba por finalizar. Antonio le ofreció una buena cantidad en compensación por sus servicios mientras se restablecía el “pequeño resfriado” anunciado por el presidente de la república. Las expectativas tanto de Julián como de Antonio es que en 6 u 8 meses estarían de nuevo en actividad.
Para Antonio no era tan crítica la situación, ya que el negocio le había dado lo suficiente para mantenerse sin ingresos por varios años, cuidando su economía, pero esperanzado a que el cierre total no fuera superior a un año.
Esta no era la situación que vivía Julián, que se preguntaba si la información que ofrecía el gobierno era confiable. ¿Y si duraba un año y se terminaban sus recursos?; ¿Qué harían Julián y Daniel todo este tiempo?; ¿Qué podrían hacer para sostenerse mientras pasaba esta crisis?
Ante este escenario, la familia se reunió y decidieron montar un negocio propio que pudiera surtir a domicilio aquello que ellos conocían bien: café. Para Daniel representaba una verdadera oportunidad, con 25 años estaba a punto de cristalizar uno de sus sueños: tener un negocio propio, mientras que, por su parte, Victoria estaba dispuesta a hacer lo que ella podía para apoyar el proyecto: elaboraría bagels para venderse junto con el café.
El proyecto era ambicioso y no contaban con los recursos para instalar el expendio de café en el local en que habían pensado, justo enfrente de una de las universidades que surtían. La renta era excesivamente cara para pensar en comenzar sin clientes, puesto que la restricción decretada impedía visitar expendios. Por esta razón eligieron una colonia popular de un pueblecillo cercano a su casa, en una calle sumamente transitada y cercana a un reconocido almacén. El local era muy modesto, de escasos 30 metros, sin almacén ni espacio para consumo, así que sería un modesto expendio de café, con un mostrador que atendería clientes a pie de calle y una minúscula área de preparación.
El expendio debía contar con un equipo especial de horneo y tostado con el que podrían comercializar café tostado y molido, con la posibilidad de preparar algunas bebidas de café.
Puesto que no contaban con suficiente dinero para adquirir todo el equipo que necesitarían solicitaron un apoyo económico a la caja popular donde participaban como ahorradores por más de 15 años. Su crédito fue autorizado de inmediato y comenzaron las gestiones de adquisición del equipo y diseño de sus modestas instalaciones.
Los contactos y experiencia de Antonio le permitieron aprender todos los secretos del buen tostado de café, para lo que tanto Julián como Daniel y Victoria recibieron toda la capacitación necesaria de parte del que sería su proveedor de café en las instalaciones de la plantación. Ellos mismos les pusieron en contacto con un fabricante del horno tostador que utilizarían.
Finalmente, el negocio abrió sus puertas en julio de 2020 y la respuesta no se hizo esperar. Para diciembre de ese mismo año el negocio ya había alcanzado su punto de equilibrio y comenzaba a dar significativas utilidades.
Durante 2021 comenzaron a buscarlo personas que vivían en los alrededores del expendio y al final del año el negocio era sumamente próspero.
Los años 2022 y 2023 han sido de crecimiento, con buenas utilidades, principalmente porque cerca del local abundan oficinas, comercios y corporativos que hacen pedidos frecuentes de su café.
Los primeros meses del inicio la familia Benítez hizo grandes recortes a su presupuesto con el objetivo de llegar al punto de equilibrio en el menor tiempo posible.
El proyecto tuvo éxito y sigue vigente el modelo de negocio de la familia Benítez, pero no ha tenido más crecimiento. En un par de años más Café Poema habrá llegado al límite de su crecimiento, a pesar de que ahora suma gran cantidad de clientes de consumo en el expendio y muchos compradores de oficinas que cada semana compran cantidades importantes de café.
Su futuro podría ser todavía mejor, pero, a pesar de tener grandes posibilidades de expansión no se han detenido a hacer un proyecto a 3 años. Su visión se ha visto limitada a pesar de que Daniel querría comenzar a expandir su modelo de negocio a otros lugares.
Comentario…
En el año 2023, al decretar el fin de la pandemia Antonio propuso de nuevo a Julián y Daniel regresar a ocupar el puesto que tenían, con un incremento del 50% de su salario.
Como era de esperarse, la respuesta tanto de Julián como de Daniel era previsible, su negocio ahora daba una utilidad mucho mayor de la que podían imaginarse en mayo de 2020.
Su emprendimiento era todo un éxito.
¿Alguna vez has considerado la posibilidad de emprender?
Tu caja popular debe ser el apoyo que necesitas, pero necesitarás un plan de negocio cuidadosamente desarrollado.
En la publicación Mi-Caja encontrarás todos los elementos para guiarte paso a paso hasta consolidar el negocio que te proporcionará grandes satisfacciones.






