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Las vacaciones son un período de descanso que nos permite recargar energía, convivir con la familia, conocer otros sitios, ventilar la mente y dedicarnos enteramente “a nosotros”, sin embargo, en muchos casos, parece imposible cumplir con este propósito, esencial para la vida misma.
Nosotros somos los responsables de darnos ese permiso para reconectar con lo que somos y queremos, pero no siempre estamos dispuestos a “perder el tiempo” de un modo tan irresponsable, ¿irresponsable? A fin de cuentas, gozar de vacaciones te hace más competente en la vida diaria, por eso resulta tan importante tomar en serio este único período de descanso.
Cuando era niño esperaba ansiosamente la llegada de las vacaciones.
Era la única ocasión en el año en que todos, en familia, salíamos de la ciudad y permanecíamos una semana completa en una playa cercana.
Todos en casa disfrutábamos este momento de convivencia íntima de familia donde cada uno, solos o acompañados de amigos, compartíamos esta experiencia única para cada uno.
Siendo adulto atesoro los momentos en que tuve la oportunidad de platicar con mis padres, solo, acompañado o simplemente viendo reventar las olas del mar. Él tomaba su “rusa” y yo, simplemente me resguardaba del sol y tomaba un descanso para luego, volver con los amigos a jugar con las olas.
Esta convivencia marcó todos los días de mi vida y su recuerdo me llevó a actuar, al igual que mi padre, a programar una salida en familia, fuera de casa, al menos una vez en el año.
Mis hijas crecieron y tomaron su propio rumbo, pero estoy seguro de que entre los recuerdos más entrañables que guardan son las numerosas ocasiones en que compartimos la experiencia de unas vacaciones en familia.
Ese fue un privilegio que hoy día pocos adultos comparten.
El objetivo de las vacaciones
Gozar de un período de vacaciones es una prestación que ofrecen de forma obligatoria las empresas para todos sus empleados.
No es igual para las personas que trabajan por su cuenta o tienen un negocio propio, que deben decidir bloquear un período normal de trabajo para procurar esta actividad: gozar de vacaciones.
Las vacaciones por lo regular se otorgan en las empresas en fechas específicas que no afecten a las operaciones normales de trabajo, sobre todo en aquellas empresas con flujo continuo de trabajo o en aquellas que, siendo comerciales, deben estar abiertas todos los días del año.
Sin embargo, en todos los casos es posible negociar con la empresa un período de vacaciones asignados en una fecha específica, no en días sueltos durante el año.
Las vacaciones son pagadas, lo que significa que de todas formas recibirás íntegro tu salario, tal como si estuvieras trabajando, pero con la diferencia de que son obligatoriamente pagadas.
La legítima necesidad de unas vacaciones.
Nuestros cuerpos nos piden vacaciones.
Nuestras mentes exigen vacaciones.
Estamos acostumbrados a trabajar todos los días de nuestra vida, pero eso nos lleva irremediablemente a mantener una vida rutinaria y medianamente estable, pero cuando por alguna circunstancia, algo nos obliga a salir de nuestra rutina, el cambio es favorable para nosotros, más aún si debemos salir de la ciudad.
Nuestra mente descansa, los hábitos se rompen y estamos abiertos a cualquier experiencia. Conocemos nuevas personas y convivimos en un ambiente completamente distinto al que acostumbramos.
Al volver a la vida ordinaria, regresamos recargados de energía, a pesar de que la salida de la ciudad haya sido por cuestión laboral o por alguna emergencia en que visitamos un pariente en otra localidad. El cambio nos beneficiará de una u otra forma.
Nuestro cuerpo y nuestra mente agradece un cambio de rutina por breve que sea, donde podamos desprendernos de nuestras responsabilidades y ritmo de vida tradicional, al menos temporalmente.
Este breve receso traerá consigo una enorme cantidad de beneficios a nuestro organismo.
Pero no siempre las vacaciones son “parejas” para todos, lo digo en función de la mujer de la casa, a quien se le carga de responsabilidades, como anticipar la comida para toda la familia. Las vacaciones son para todos y seguramente estarás de acuerdo en que, en esos días, también, para ella, es importante ofrecerle un descanso reparador. Aun así, el simple hecho de salir del entorno tradicional representa un cambio valioso que romperá la rutina tradicional, beneficiando nuestro cuerpo y mente.
Los beneficios de unas vacaciones como deberían serlo.
Gozar de unas vacaciones como éstas, entendidas plenamente nos ofrecen muchos beneficios, pero, sobre todo, la posibilidad de recuperar el contacto con nosotros mismos.
Tradicionalmente, con la presión del trabajo, las urgencias por atender nuestras necesidades y requerimientos de la vida diaria y los apuros y retos que enfrentamos todos los días, con frecuencia perdemos contacto con lo que somos, la manera natural de comportamiento y la forma como nos relacionamos con los demás. Con las vacaciones recuperamos todos los atributos de nuestra personalidad y carácter.
Uno de los beneficios indiscutibles que no tienen un precio es la posibilidad de reconectar con todos los miembros de tu familia, siempre y cuando no tengas obstáculos de por medio.
Esto implica que, durante las vacaciones, pongas una serie de reglas que todos deben cumplir, como desconectar todos los teléfonos celulares, dejando solo un par para recibir llamadas de emergencia. Notarás que esta regla no será la más popular, porque obligarás a tus hijos a tener una dinámica de familia que se perdió con las actividades cotidianas.
Incluso, debo decir, que el primer beneficiario serás tú, porque lo que menos debe importunar tu descanso es algún mensaje de tu trabajo, o tu jefe preguntando dónde quedó determinado expediente o archivo.
Estás en tu derecho de mantenerte totalmente aislado de cualquier relación con el trabajo y el quehacer de la empresa donde colaboras y esto no debe preocuparte, puesto que tu jefe seguramente tiene los medios para anticipar tu retirada temporal de la empresa y otra persona podrá cubrir aquellas actividades que por lo regular tú resuelves.
No te preocupes, el trabajo debe quedarse ahí, justamente en la empresa.
Es natural que en un primer momento, tu decisión de impedir que les acompañe el teléfono celular durante las vacaciones no sea aceptada por tus hijos, sobre todo si son adolescentes o mayores, que no querrán perder contacto con sus redes sociales, lo que sí es importante es limitar el uso de la tecnología y establecer un compromiso con ellos de dejar fuera de sus vacaciones cualquier intromisión invasiva, es decir, permanecer frente al celular mucho más tiempo del necesario porque se perderán los mejores momentos en familia.
Romper el ritmo normal de trabajo.
Las vacaciones tienen el único propósito de romper el ritmo cotidiano de trabajo, donde cada día puede llegar a parecer justamente como el anterior.
Cuando has caído en esta dinámica resulta muy complicado cortar de tajo la serie de rituales que diariamente, durante mucho tiempo (incluso años) que le dan sentido a tu vida. La verdad es que el trabajo es una necesidad, no el propósito de tu vida, en ese sentido, dale el peso que merece y no te excedas.
Podrás cambiar de trabajo y con los años recordarás cómo te sentías en este lugar. Si no tomas las necesarias vacaciones, te puedes arrepentir de no haber convivido lo suficiente con tu familia y sobreponer el trabajo por encima de ellos. En poco tiempo te verás más viejo y solo por no haber fortalecido la relación con tus hijos como la que se logra con experiencias para recordar que ofrecen las vacaciones.
La resistencia natural a las vacaciones.
Hay dos maneras de entender las vacaciones y la forma como nos las proporciona la empresa: vacaciones parciales durante el año y vacaciones en un solo período prolongado.
Por lo regular, la mayoría de nosotros estamos contentos de no tener que ir a trabajar un día entre semana o en fin de semana a cuenta de vacaciones, pero de esta manera jamás tendrás la posibilidad de tomar unas vacaciones prolongadas (de una semana). El tomar las vacaciones parciales durante todo el año te permite imaginar que tu puesto seguirá disponible al regresar, en consecuencia, te sientes seguro y aceptas la posibilidad de tomar vacaciones a lo largo del año, en pequeños períodos cortos.
La segunda manera de tomar vacaciones es de manera prolongada. Esta forma de tomar vacaciones no es la preferida por la mayoría porque supone el riesgo de que al volver al empleo éste será ocupado por otra persona.
Debes considerar que siempre existirá la posibilidad de que tu puesto sea ocupado por otra persona independientemente de que sea durante tu período de vacaciones. No hará falta ningún pretexto para que la empresa decida prescindir de tu mano de obra en cualquier momento, así que este no debe ser un pretexto para tomar tus vacaciones en el período que te corresponde.
Recuerda que tus vacaciones no pueden acumularse de acuerdo con la ley, así que, si no tomas tus vacaciones éstas se perderán para siempre, aunque te paguen la prima vacacional que obliga la ley.
Esta situación genera una presión psicológica que influirá en tu decisión de tomar un período de vacaciones completa.
Ahora bien, ¿de qué serviría que tomaras vacaciones determinada semana del año si tu esposa o hijos no coinciden con tu período vacacional?
Te sentirás solo en tu casa, esperando el día en que termine este período para regresar de inmediato a tu ritmo normal de vida.
Es valioso e importante lograr que tanto tú como tu pareja puedan programar sus vacaciones de modo que coincida este período, de ese modo tendrás la oportunidad de convivir con toda la familia.
Hay fechas y empresas que tienen períodos en que cierran por completo sus instalaciones, como son la Semana Santa y la temporada Navideña, pero probablemente sean las peores épocas para viajar porque todos los destinos turísticos estarán abarrotados de visitantes.
Si es posible, asigna tu período de vacaciones justamente al terminar la “temporada alta” de los destinos turísticos, porque es la época en que los prestadores de servicios han recibido una gran cantidad de visitantes que han dejado importantes propinas, por lo que estarán dispuestos a atenderte con la mayor atención, ofreciéndote las mejores prestaciones, instalaciones limpias y ordenadas y, sobre todo, una atención personalizada porque los visitantes de la temporada fuerte se han retirado.
Es muy probable que el período de vacaciones que tú y tu pareja eligieron no coincida con un período vacacional de tus hijos por estar en la escuela. Te voy a hacer una recomendación personal: que no te importe si están en clases, te aseguro que no aprenderán más ni se perderán conocimientos fundamentales para continuar con su aprendizaje, en cambio, no tener vacaciones con sus padres sí les restará calidad de vida, sobre todo, la presencia de todos juntos en un período vacacional.
Las vacaciones en familia son los recuerdos más valiosos para todas las personas. Debes formar parte de estas vacaciones e incluir a todos los integrantes para tener una experiencia que los acompañará toda la vida.
Presión económica.
Casi siempre existe una fuerte presión económica al momento de decidir tomar unas vacaciones de una semana.
Los costos de hospedaje, de alimentación, transporte, de gastos diversos que necesariamente se presentan, el traslado, etcétera.
Es natural que el gasto que harás será muy superior al que harías estando encerrado en tu casa, pero la experiencia de unas vacaciones fuera de la casa no debe ser excesivamente caro, sobre todo, considerando que hay lugares más modestos que cumplirán perfectamente con tu presupuesto y expectativas.
Es verdad, gastarás mucho más de lo que te costaría permanecer en tu casa, pero vale la pena, te lo aseguro.
Aprovecha la oportunidad de financiar tus vacaciones a través de tu caja popular, pero comienza a hacer un “guardadito”, de tal manera que vayas bien cubierto en tus vacaciones. Siempre querrás llevarte un recuerdo “que no tenías planeado” y ese detalle puede anticiparse con un buen crédito.
No necesitas viajar a Cancún
Cuando hablamos con otras personas acerca de las vacaciones, no mencionamos que tuvimos vacaciones si nos quedamos en casa.
Si gozaste de tus vacaciones, pero no saliste de la ciudad, debes aprender a disfrutar de lo que te ofrece tu localidad.
Todo México es un lugar extraordinario para vacacionar, aunque no salgas de la ciudad, pero estamos tan acostumbrados a pasar delante de monumentos, edificios, museos y lugares extraordinarios que no nos detenemos lo suficiente para disfrutar de todo aquello que nos rodea.
Piensa un momento ¿a qué viene un turista a mi ciudad? ¿cuánto paga por estar dos días aquí? ¿qué lugares conocerá cuando nos visite?
Te darás cuenta de que tu ciudad te ofrece mucho más de lo que te imaginas. Lugares que tienes que conocer con tus hijos y tu esposa, salir a comer a algún mercado a disfrutar de las delicias gastronómicas que difícilmente encontrarás en el menú de tu casa; recorrer calles empedradas por las que no transitas desde hace años; edificios cuidados, museos interesantes; tal vez un zoológico, un acuario o una simple plaza comercial. Son todos esos lugares en tu propia ciudad la que hace que otras personas paguen miles de pesos por estar tan solo un día.
Tal vez la población donde vives no posea muchos atractivos turísticos, pero estoy completamente seguro de que a muy pocos kilómetros de tu casa hay una gran diversidad de lugares por conocer, balnearios, paseos por el bosque, santuarios naturales e infinidad de lugares que debes recorrer en familia.
Busca en Google Maps puntos de interés cercanos a tu casa y encontrarás muchos más lugares por conocer y visitar de los que te imaginas.
Lo más importante de las vacaciones es construir con tu familia recuerdos que perduren toda la vida.
La emoción que transmite un recuerdo cargado de tantas experiencias en familia es lo más valioso que podemos compartir con nuestros seres queridos.






