La lectura y la inteligencia

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Sustento cursos desde hace muchos años.

Recientemente, en un curso en línea que ofrecí a un grupo de 25 gerentes distribuidos por todo el país pedí a un participante que me apoyara leyendo un párrafo de un ejercicio que tenían a la mano. Mi intención es que leyeran un fragmento del escrito alternadamente: uno comenzaría y otro continuaría con la lectura y así, sucesivamente hasta que al menos 5 ejecutivos terminaran esta parte del ejercicio.

El primero que comenzó a leer lo hizo tan mal, que casi de inmediato pasé la voz al segundo, para mi sorpresa la lectura del segundo era tan mala como la del primero.

En verdad sentí mucha pena por ellos, sobre todo porque los había puesto en evidencia ante todo el grupo, siendo mucho más penoso el hecho de que todos tenían un grado académico de licenciatura.

Es una lástima que estemos perdiendo nuestras habilidades lectoras porque con ello reducimos notablemente nuestras habilidades intelectuales.

 

No pienses que soy un paladín de las enseñanzas del pasado y que me importe mucho más que mis participantes aprendan a leer. No, nada de eso.

El grave problema es que se trata de adultos ya desarrollados, completamente formados y con una profesión que debería representar sus aspiraciones personales.

La trascendencia de la lectura.

Hoy día cada vez menos personas leemos. La tecnología nos ha vuelto cómodos y flojos para hacerlo.

La lectura es esencial para el ser humano porque esta habilidad nos permite crecer intelectualmente porque obligamos a nuestro cerebro a conectar nuestros hemisferios cerebrales para comprender los conceptos aislados que se muestran en las letras y las palabras y transformarlas en conceptos e ideas que se vinculan entre sí.

Hay quien dice que el mayor invento de la humanidad fue el fuego y en gran parte tienen razón, pero no estoy tan de acuerdo porque el neandertal hacía fuego en sus cavernas y seguía siendo un hombre medianamente no civilizado.

La humanidad comenzó a edificar sus civilizaciones cuando inventó el lenguaje, pero tuvo que desarrollar la escritura para convertir los conceptos en letras, glifos y palabras que dieran sentido a los conceptos que valía la pena conservar. Con ello todo lo aprendido pudo transmitirlo de una generación a otra, incluso hasta nuestros días.

Así el hombre dejó un testimonio de su paso por la tierra y pudo conservar aquello que valía la pena.

El ser humano comenzó a acumular conocimiento, pero ¿Cómo conservarlo y perpetuarlo siendo tan valioso? De esa manera apareció la escritura y fue posible transmitir el conocimiento de unos a otros, aunque solamente unos cuantos conocieran el significado y la traducción de los signos y glifos en palabras y conceptos. Esto concedió a los conocedores, aquellos que sabían interpretar los signos en palabras, un lugar privilegiado en la comunidad.

En la actualidad nuevamente estamos regresando a la edad de la piedra cuando, con glifos interpretamos conceptos. ¿Acaso un emoticón no es un glifo? Se trata de un ícono que representa una emoción, un concepto.

Puedo decir, casi sin equivocarme, de que la comunicación que tenemos a través de los teléfonos celulares se parece más a los símbolos de las cavernas que uno de los lenguajes más bellos y evolucionados de la humanidad: el español.

Los símbolos de las cavernas solamente presentaban interacciones entre grupos de personas satisfaciendo sus necesidades básicas…. Igual que la terminología que actualmente utilizan los adolescentes al mensajearse a través del What’s, incluso son imprescindibles algunos símbolos que hoy día llamamos íconos.

¿Quién tiene tiempo para leer hoy en día?

Creo que casi todos tenemos tiempo disponible para hacerlo, solo que en la actualidad es más sencillo y representa un esfuerzo mínimo sentarse frente a la pantalla a ver un capítulo de 1 o 2 horas de una serie emocionante o interesante. ¿Quién querría sentarse a leer durante 1 o 2 horas?

Ciertamente leer representa un esfuerzo hasta que aprendemos a disfrutarlo.

Cuando lees un libro imaginas todo lo que te describe el autor, los aromas, los escenarios y las situaciones que explica en su narración. En cambio, cuando ves una película, el director imprime su propia visión en la pantalla, facilitándonos la tarea de imaginar al pirata, bandido o a la hermosa heroína. El director hace todo el trabajo que haría mucho mejor nuestro cerebro y nuestra imaginación.

¿De qué otra manera te explicas que el Quijote de la mancha, con una extensión cercana a las 1,000 páginas pueda presentarse en una película de 3 horas?

Imposible.

Lo mismo ocurre con Harry Potter, cuyos libros tienen cerca de 350 páginas y produjeron películas de 2 horas. Claro, el director de la película expresó toda su imaginación en los detalles hermosamente logrados en cada cinta, pero definitivamente, si lo lees cambia completamente la interpretación de la obra porque se alimentará con tu imaginación y tú impones tus propias imágenes a las situaciones que se presentan.

¿Qué ocurre cuando leemos?

Sin duda alguna se conectan los hemisferios de nuestro cerebro fortaleciendo las conexiones neuronales, dando mayor agilidad a nuestras capacidades mentales, la imaginación y las habilidades matemáticas y espaciales y no sé qué otras, desarrollando plenamente tus capacidades mentales.

Siendo así ¿por qué nos cuesta tanto trabajo tomar un libro?

La respuesta es sencilla, la comodidad de ver una película produce más placer porque, ciertamente, la lectura implica un esfuerzo mayor.

La lectura fortalece tu cerebro y con los años tu mismo organismo lo agradecerá, pero sin duda alguna, las personas que leen tienen más agilidad mental, habilidades intelectuales y capacidad de respuesta ante las necesidades diarias de la vida. Dicho de otra forma: son más listos que los demás.

Un último comentario:

Cuando escucho a mis participantes de curso leer en voz alta con la misma habilidad de un niño de primaria, me entristece pensar que estoy tratando con personas que sustentan un nivel de liderazgo importante, que son personas que toman decisiones y que de ellos dependen familias enteras.

Al escuchar la lectura de estos altos ejecutivos, me doy cuenta clara de que no comprenden lo que están leyendo porque no pueden ni siquiera ligar las palabras para dar sentido a las oraciones. ¿Cómo podrían liderar un equipo de personas?

Estoy seguro de que en este momento te puedes acordar de algún libro que leíste en el pasado, tal vez en tus vacaciones o estando todavía en la escuela. Te darás cuenta de que tal vez recuerdes algún pasaje del libro. En cambio, si te pregunto qué película viste el fin de semana, estoy casi seguro de que no recuerdas con precisión las películas o series que presenciaste y no ha pasado ni siquiera una semana, en cambio, estoy seguro de que recuerdas al menos el nombre de alguno de los libros que te obligó tu maestro a leer hace 10 o 15 años.

Es curioso no recordar la película del domingo, en cambio sí acordarse de algún libro que leíste en secundaria. ¿no lo crees?

La lectura fortalece tu cerebro y te hace más inteligente.

También hay infinidad de libros que puedes adquirir en internet y leerlos en tu propio celular, algunos a precios verdaderamente ridículos.

Leer en voz alta fortalece tus habilidades para exposiciones en equipo, mejora tu facilidad de palabra, te da más presencia ante un grupo y tu imagen personal se robustece.