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Las Cajas Populares nacieron de una necesidad real surgida del deseo de mejorar la calidad de vida de sus socios.
No les bastaba entrar a una “rifa”, tampoco estaban satisfechos con la posibilidad de guardar su dinero en sitios como el colchón o un hueco en alguna pared de su casa. Por si esto fuera poco, no tenían acceso a los recursos que ofrecían los bancos y con ello estaban condenados a mantener al día sus finanzas.
El deseo de mejorar su calidad de vida y sus emprendimientos los llevó a constituirse como una cooperativa que cubriera la necesidad urgente de tener una economía sana en sus vidas. De esta manera, con sus recursos, esfuerzo, ingenio y organización fueron capaces de organizarse y con ello, ganar la oportunidad de mejorar su calidad de vida.
Las cooperativas de ahorro no eran algo completamente nuevo
La creación y organización de las cooperativas no era algo nuevo o un “experimento organizativo” que se haya inventado en nuestro país. De hecho, la historia de la organización cooperativa como la conocemos hoy día data de finales del siglo 19 y se ha venido transformando gradualmente, pero no fue hasta que algunos sacerdotes y personas generosas de distintas comunidades en México impulsaron estas iniciativas al finalizar los años 50 del siglo XX.
Desde entonces, dado el éxito que tuvieron, se han establecido cientos de cooperativas en todo el país.
Reconocidas y respaldadas por la CNBV
En la actualidad las Cooperativas financieras y de ahorro están debidamente reguladas, registradas y respaldadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de tal modo que todos los ciudadanos pueden confiar en aquellas cooperativas que han sido reconocidas y respaldadas por esta institución.
Prevalecen sus principios.
Lo más valioso de las cooperativas financieras radica en que tienen un espíritu, valores y principios que permiten verdaderamente favorecer a sus agremiados.
No se trata de organizaciones empresariales que buscan obtener ganancia de sus clientes, primeramente, porque no tienen clientes, sino socios con iguales oportunidades voz y voto.
Además, por el hecho de tratarse de organizaciones sin fines de lucro, tienen la capacidad de beneficiar a sus socios con bajos intereses en los créditos y excelentes rendimientos en inversión. Este no sería el interés de un banco o cualquier sistema de préstamos personales o tarjetas digitales de las numerosas empresas comerciales que ofrecen en línea sus productos financieros.
Principios cooperativos de las Cajas Populares

Son siete principios que todas las cooperativas comparten y las hace sumamente valiosas para nuestro país y los socios que participan en ellas:
Ingreso libre y voluntario
Este principio habla por sí mismo y señala que cualquier persona en uso de sus propias facultades y plena libertad, puede convertirse en socio de la cooperativa y recibir sus beneficios.
El convertirse en socio de la cooperativa recibe los mismos derechos y contrae las obligaciones propias de todos los socios.
Nadie está obligado ni puede obligarte a pertenecer a una caja popular.
Gestión democrática
Las Cajas Populares, como cooperativas financieras tienen una gestión democrática donde todos los socios pueden participar en las decisiones que toma cada una para autodeterminar su futuro y las acciones presentes actuando personalmente o a través de los consejeros que representan a sus socios.
Esta gestión democrática da el derecho a todos los socios a opinar, votar, apoyar iniciativas y participar activamente en las decisiones que tome la directiva y sus representantes con relación a la organización, su presente y su futuro.
Es para todos y es una facultad que se te confiere al ser socio activo de tu caja.
Participación económica
Naturalmente, tus opiniones y comentarios pueden ser valiosos y útiles para la cooperativa, pero para poder aportarlas y que tengan un valor debes ser primeramente socio, esto implica que tus opiniones pueden ser importantes, pero no serán tomadas en cuenta si no eres parte de la cooperativa.
Para hacerlo, solo tienes que suscribirte en la cooperativa con la aportación que obliga a todos para convertirse en socio activo.
Independientemente de la cantidad de dinero que puedas aportar a una cuenta de ahorros o de inversión o el monto del crédito que puedas solicitar, es obligatorio formar parte de la cooperativa y esto exige hacer el pago de tu inscripción como socio.
Esta cuota por lo regular es insignificante, pero es un trámite indispensable que te hace “participar económicamente” en la cooperativa y con ello, convertirte en socio.
Autonomía e independencia
Cada caja popular es autónoma e independiente del resto de cajas. Cada una construye su propia membresía de socios y pueden trasladar sus operaciones a todas las sucursales que tienen, de acuerdo a las necesidades específicas de los socios que se ubican en distintas localidades.
Cada caja es independiente, aunque las sucursales estén ligadas a su casa matriz, son independientes de otras Cajas Populares y son capaces de autodeterminar sus acciones específicas encaminadas al desarrollo de las comunidades y las necesidades específicas de sus socios en cada región donde se ubiquen.
Educación, formación e información
Uno de los principios más valiosos de las Cajas Populares tiene que ver con este principio.
Al pertenecer a una caja popular tendrás la oportunidad obtener formación financiera, puesto que las finanzas forman parte de nuestras vidas.
Además, las cajas populares ofrecen a sus candidatos a consejeros la formación necesaria para desempeñar un papel adecuado en sus funciones que les permitan aportar valor a sus propuestas e integrarse a las comisiones que representan.
La información de las actividades que realizan las Cajas Populares debe ser conocidas por todos sus socios, puesto que este es el espíritu del cooperativismo y es una preocupación permanente de la administración y los directivos mantenerte permanentemente informado.
Cada caja realiza actividades orientadas al desarrollo de sus comunidades y por esta razón sus socios deben estar informados de todo lo que hace la directiva y los administrativos para impactar positivamente a las comunidades donde están enclavadas.
Cooperación entre cooperativas
Todas las cooperativas del país entienden que el esfuerzo de sus instituciones compite con las grandes empresas financieras y deben estar al día, no solo ofreciendo la mejor tecnología y recursos para mejorar su propia competitividad, sino para demostrar que es posible crecer y generar beneficios a la comunidad sin el afán de lucrar.
Siendo cada cooperativa independiente y autónoma, cada una hace esfuerzos propios para beneficiar a sus socios. Algunas de ellas logran resultados extraordinarios que deben ser conocidos y compartidos con otras cooperativas para crecer juntos en el esfuerzo de mejorar, adaptarnos a las mejores prácticas, ser competitivos y siempre beneficiar y desarrollar nuestras comunidades.
Es por eso por lo que las cooperativas se integran a Federaciones en todo el país y a otras organizaciones internacionales donde se comparte el conocimiento, los resultados, los métodos y la manera como se han logrado grandes transformaciones en sus comunidades.
Existen diversas organizaciones en todo el mundo en que las cooperativas comparten su aprendizaje. Tu caja popular participa en este aprendizaje común.
Interés en la comunidad
Cuando se instala una cooperativa en una comunidad genera una transformación que debe beneficiar la economía de la zona, pero más allá de las actividades financieras que realiza la Caja Popular, dado que tiene el compromiso de impactar positivamente a su comunidad.
Por esta razón las Cajas Populares tienen una participación y presencia activa en sus comunidades, en los barrios, en las colonias y en las ciudades donde están presentes, porque es así como promueven su presencia y aportan beneficios a sus regiones, donde se encuentran sus socios.
Estos principios prevalecen en todas las Cajas Populares de México y por esta razón han prevalecido por más de 60 años y siguen siendo activas, renovándose cada día y obedeciendo a las necesidades cambiantes de las nuevas generaciones.





