El microemprendimiento

Emprender

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Nadie está exento de tener una emergencia financiera y encontrarse en una situación delicada en que no sabemos cómo saldremos de ella.

A menudo se trata de una situación temporal, pero en otras ocasiones es una condición que parece ser una costumbre, estar constantemente en problemas económicos porque el dinero simplemente no nos alcanza.

Si cuentas con alguna habilidad y unos pocos recursos a la mano, tal vez un microemprendimiento sea la solución que cambie para siempre tu apretura financiera, porque iniciar un microemprendimiento puede llevarte hasta lugares que no imaginas.

Cuando era pequeño mi padre no tenía grandes apuros económicos y salía la familia adelante con sus ingresos como impresor, pero muy pronto la familia creció y nos convertimos en adolescentes con mayores exigencias que ya no podía solventar mi padre como lo había hecho en el pasado.

 

Por supuesto, los hijos desconocíamos por completo la situación económica que vivían nuestros padres y éramos ajenos por completo a las problemáticas que diariamente vivían.

Mi padre, orgulloso de ser el proveedor de la familia, impedía que mi madre se pusiera a trabajar, pero los tiempos habían cambiado y las exigencias le llevaron a aceptar ayuda de su pareja, mi mamá. Solo con su valiosa ayuda pudimos salir adelante.

A todos nos puede ocurrir

Claro que esta historia, vivida en los años setenta del siglo pasado tenían condiciones económicas que han cambiado dramáticamente para todo el país.

En los años setenta, prácticamente una persona que percibiera un salario mínimo podía sostener cómodamente a su familia, pero esos tiempos han cambiado dramáticamente y hoy día, nadie puede sostenerse con un salario mínimo, más aún si tiene una familia sin importar la presencia de los hijos. Con dificultades puedes pagar un departamento y alimentarte con ese salario.

El impacto de la economía en la familia

Tristemente, esta situación, por demás injusta, no se resolverá con facilidad y lo más común es que tengamos alguna “entradita” extra de vez en cuando, pero, cuando se tiene una familia que cuidar y alimentar, la historia cambia dramáticamente.

En muchos casos la mejor solución es que ambos trabajen, pero ¿Quién se queda al cuidado de los hijos? ¿ese es el plan que tenías cuando decidiste dar el paso del matrimonio?

“Sacrificar lo más por lo menos”

Esta es una expresión coloquial en que se trata de explicar que se pierde lo más importante buscando resolver lo más urgente. Importante es la familia, urgente es el dinero.

¿Acaso es posible equilibrar la formación y convivencia familiar en casa sin afectar la calidad de vida financiera?

La respuesta es sí, pero requiere que pongas todo tu empeño y atención en la historia que te contaré a continuación.

Esta es una historia real de la Señora Julia Palomar.

Doña Julia se encontró justamente en esta situación apurada donde tenía que procurar una mejor calidad de vida para su familia.

Era 1973 y Julia tenía 7 hijos de distintas edades.

Un buen día se preguntó ¿qué puedo hacer para ganar un poco de dinero y complementar el gasto de la casa? Entonces, en un momento de iluminación ella misma decidió ponerse a hacer empanadas y galletas. Aunque se podían conseguir en todas partes estos productos pensó que vendiendo a sus amigas, vecinas y parientes podría acercar un poquito de dinero al hogar.

Siendo una familia tan numerosa, era de esperar que doña Julia no querría desprenderse de su papel de liderazgo a la cabeza de su tribu, que fácilmente podría desperdigar su formación y terminar donde nadie quiere que terminen los hijos sin disciplina hogareña.

Así que, un buen día se decide y una prima suya le recomienda que visite a la tía Rosita a Ocotlán y le pida su receta de empanaditas de cajeta, que sin lugar a duda eran extraordinarias.

Así que, Julia visitó a la tía Rosita, quien le pasó la receta con todos los secretos que la tradición de la buena cocina venía desde su bisabuela.

Doña Julia comenzó la laboriosa tarea de hacer sus primeras empanadas y al terminar sus primeras 20 piezas las adornó bellamente con una servilleta de papel picado que hacía ver hermosa cada pieza recién horneada. Muy pronto las primeras tandas se terminaron y al poco tiempo la demanda era mucho mayor, pero aún así, hornear poco a poco 20 empanadas no cubría muy significativamente las necesidades de la tribu entera, había que hacer más y comenzar a pensar en nuevos clientes.

Así su marido, José, le propuso adaptar la amplia cochera de la casa para expandir la cocina y con ello dedicar un espacio más adecuado para la repostería.

Al poco tiempo, ayudada de su hijo menor, comenzó a ofrecer las deliciosas empanaditas de cajeta en pequeñas tienditas cercanas a su casa. Poco a poco su producción fue creciendo y en 1983 ya se podía ver sus famosas empanadas en lugares como las Farmacias Guadalajara y las tiendas OXXO.

Las empanaditas se llamaron “julitas” y estoy casi seguro de que tú las has visto y probado alguna vez.

Debo decirte que su microemprendimiento la llevó al punto de distribuir a cerca de 2,000 tiendas OXXO sus famosas empanadas, que siempre estaban presentadas en una hermosa cajita de madera con sus características servilletas de papel picado.

El negocio prosperó al grado de convertirse en una gran empresa con más de 80 empleados dedicados a la producción de las empanadas de cajeta “julitas”.

El crecimiento naturalmente tuvo sus cosas buenas y malas, como la necesidad de patentar la marca, cuidar a sus empleados, registrarlos y pagarles tanto el seguro social como las prestaciones que obliga la ley a las grandes empresas.

Doña Julia seguía creciendo con su negocio que siguió siendo completamente familiar y conservaba su toque casero característico.

El negocio que había iniciado en 1973 se había convertido en una empresa tan exitosa y productiva que Bimbo la adquirió después de que Doña Julia encabezara este microemprendimiento durante 45 años.

La historia y el legado de Doña Julia Palomar permanece vigente bajo el amparo de la mayor panificadora del mundo.

¿No te parece sorprendente?

Los mexicanos somos emprendedores por naturaleza

Admiro a las madres de familia que no tienen pretextos para salir adelante. Necesitan valor y determinación.

Los mexicanos somos emprendedores por naturaleza y no siempre nos convence tener un trabajo fijo donde se nos dé un salario semanal o quincenal.

Creemos, pensamos y suponemos que tenemos las habilidades, el conocimiento y la actitud necesaria para iniciar un negocio propio, tan es así que cuando una persona se queda sin trabajo, muy pronto ocupa su mano de obra ayudando a otra persona en su pequeño negocio mientras consigue un nuevo puesto.

Un microemprendimiento puede ser la solución que combina la libertad de trabajar y obtener un ingreso adicional y hacerlo en tus tiempos y con tus propias limitaciones y fortalezas, pero no todos los trabajos se dan con éxito para todas las personas.

Es necesario que identifiques primeramente tus habilidades y gustos para entonces decidir si con un buen plan, puedes crear tu propio emprendimiento, en pequeño, bajo tus reglas, pero siempre estable y permanente.

Hacerlo con seriedad y profesionalismo

Acudo a una tienda cerca de mi casa y he podido comprar un fabuloso yogurt hecho en casa, desafortunadamente no siempre puedo comprarlo porque la persona que lo elabora en su casa, a veces sí lo prepara y otras veces no.

Su poca seriedad me hace pensar qué tan profesional puede ser, si desatiende de ese modo a sus clientes.

Casi siempre «una cosa lleva a otra»

En mi caso particular, mi madre sacó adelante la economía del hogar. Primeramente, aprendió a hacer pasteles que vendía en dos abarroteras que compraban por pieza o por rebanada sus pasteles. Debo añadir que ella no sabía hacer pasteles, pero tuvo que aprender a hacerlo por necesidad y así sacó adelante a la familia, pero realmente no era lo que le gustaba, tenía que descubrir su verdadera vocación para continuar con su microemprendimiento.

De esa forma, pronto aprovechó la oportunidad de sumarse a la venta de joyería de fantasía, convirtiéndose en la mejor vendedora en Guadalajara de la marca que representaba.

Mi madre es una líder nata, así que aprendió a trabajar con otras personas que terminaron integrándose a su equipo de ventas, pero realmente el producto no le gustaba tanto hasta que encontró lo que sí le gustaba: vender productos naturistas.

Durante más de 30 años distribuyó en exclusiva diversos productos naturistas que le dio a ella una posición económica extraordinaria y su negocio pronto perduró por muchos años hasta la muerte de mi padre, luego de eso, finalmente se retiró.

Encontró su vocación, creó su micronegocio que creció hasta niveles insospechados y gozó de una salud financiera notable al grado que cada año hacían un viaje a Europa mis papás.

No temas iniciar, el camino tú mismo lo irás creando.

Crear un micronegocio que tú mismo conozcas y domines no tiene que representar un riesgo.

Acércate a tu caja popular, pero antes prepárate para lograr el éxito en tu emprendimiento. La Revista MI CAJA ha sido creada sabiendo que encontraré a las personas que buscan prosperar y tener una gran calidad de vida, ya sea que pienses en un microemprendimiento, un negocio propio o ser empleado de una organización.

Perteneces a una Caja Popular y estás en el mejor lugar para gozar de una excelente Salud Financiera todos los días de tu vida, pero eso depende de ti.