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Pocos trabajos son tan satisfactorios como trabajar por tu propia cuenta, ya sea que tengas un pequeño negocio como diseñador gráfico, experto en redes sociales, socio de alguna aplicación de entregas o chofer de las que existen en tu ciudad.
Trabajar por cuenta propia, en tiempos y horarios que a ti te agradan y convienen tiene enormes ventajas, pero, junto con ello, grandes desventajas. La incertidumbre es una de ellas.
La inseguridad que representa si tendrás buenos ingresos o bajos el próximo mes, representa un reto que, si logras dominarlo, serás capaz de asegurar tu futuro por muchos años.
Pero si no es así, te verás en frecuentes apuros económicos que pueden desesperarte.
Sigue esta guía y trabaja el material anexo que trae consigo este artículo de tu Revista Mi-Caja.
No existe un trabajo tan satisfactorio como ganarse la vida por cuenta propia. esto tiene ventajas y desventajas. Despertar sin alarma, trabajar desde una cafetería o decidir que hoy no manejas porque prefieres descansar son algunas de las ventajas que apreciamos, pero requieren de mucho cuidado y responsabilidad.
El mundo freelance ofrece algo que el dinero no puede comprar: libertad. Pero esa libertad viene con una letra pequeña que nadie lee al principio: la incertidumbre.
En un empleo tradicional, sabes exactamente cuánto caerá en tu cuenta el día 15. En el mundo independiente, un mes eres rico y al siguiente no sabes si podrás pagar el internet.
Si tus ingresos parecen una montaña rusa, no puedes administrarte como si caminaras en terreno plano, simplemente porque vives en escenarios diferentes.
Aquí te explico cómo domar tus finanzas sin renunciar a tu independencia, ayudado con tu caja popular.
Son 5 puntos los que debes observar si quieres que el trabajo independiente sea una verdadera forma de vida segura y estable.
1. Creer que todo lo que entra es tuyo
Cuando cobras un proyecto de $10,000 pesos o tienes una semana récord en la App, la tentación es creer que tienes $10,000 para gastar. Falso.
Como freelancer, tú eres una empresa de una sola persona. Ese dinero debe cubrir:
- Tus impuestos (SAT).
- Tus herramientas (datos del celular, gasolina, licencias de software).
- Tu «Yo del futuro» (retiro y salud).
Tú pensarás que no estás obligado a pagar impuestos, pero la verdad es que tarde o temprano no podrás evadir para siempre el pago de impuestos, aunque es toda una tradición ampliamente arraigada evadir impuestos. Poco a poco se irán cerrando las puertas en este sentido hasta el punto en que no podrás trabajar, así que, mejor ve pensando en alinearte a las normas fiscales si quieres vivir legítimamente de este trabajo.
Otro aspecto sumamente importante es que cuando somos jóvenes no pensamos en serio que algún día querremos jubilarnos, además, debido a que somos sanos y fuertes, la salud no podría jugarnos una mala pasada. Ten cuidado, generar un ahorro para tu retiro y contar con un respaldo para enfrentar cualquier enfermedad, es una auténtica necesidad.
La Regla del 30%: Antes de gastar un peso, aparta inmediatamente el 30% de cada ingreso. Ponlo en una cuenta de ahorro separada en tu Caja Popular. Ese dinero no existe hasta que toque pagar impuestos, reinvertir en tu negocio o cubrir una emergencia médica.
2. Págate un «sueldo fijo» (aunque tus ingresos sean variables)
El estrés financiero viene de las altas y bajas. Para eliminarlo, usa la técnica del Promedio.
- Suma tus ingresos de los últimos 6 meses.
- Divídelos entre 6. Ese es tu ingreso promedio real.
- Fija tu sueldo: Asígnate un salario mensual que sea entre un 10% o 15% menor a ese promedio.
¿Cómo funciona? En los meses de «vacas gordas» (cuando ganas mucho), ingresas todo a tu cuenta maestra, pero solo te transfieres a tu tarjeta de débito tu «sueldo fijo». El excedente se queda ahí. En los meses de «vacas flacas», ese excedente acumulado completa tu sueldo. Así, tu estilo de vida se mantendrá estable, aunque el mercado fluctúe con sus altas y bajas naturales.
3. El «fondo contra incidencias «
Si a un empleado se le descompone la computadora de la oficina, la empresa se la cambia. Si a ti se te desbiela el coche o se quema tu laptop, tu negocio se detiene.
Para el que trabaja por su cuenta, el fondo de emergencias no es un lujo, es un seguro para tu vida laboral como independiente.
Nadie te asegura que contarás con recursos para enfrentar alguna situación de emergencia, lo mejor es que tú mismo anticipes cualquier riesgo y cuentes con los medios para superar la contingencia, para ello te propongo el siguiente plan:
- La meta del plan: contar con el equivalente a 3 meses de tus gastos fijos guardados.
- Dónde tenerlo: No debajo del colchón. Busca en tu Caja Popular una inversión a la vista o a plazo corto (28 días). Necesitas que el dinero crezca un poco, pero que esté disponible si alguna incidencia se presenta.
Con el equivalente a 3 meses de tus gastos fijos guardados podrás salir del problema mientras se reactiva tu negocio.
En algunos casos de trabajo independiente, es probable que el tiempo necesario para superar el problema y reiniciar el negocio pueda requerir un poco de más tiempo, es entonces cuando estos 3 meses serán adecuados para reemprender y continuar con el ritmo normal de trabajo que tenías, pero, si en tu caso necesitas de más tiempo para estabilizarte de nuevo, entonces la meta del plan contra incidencias tendrá que ser mayor.
Recuerda, este dinero no se toca, solamente se utiliza en caso de alguna verdadera contingencia.
4. La Caja Popular: Tu mejor aliado en comparación con un banco
Aquí es donde ser socio marca la diferencia. La banca tradicional suele castigar al que trabaja por su cuenta y te lo demuestran con sus mensajes: «¿No tienes recibos de nómina? Entonces no hay tarjeta de crédito para ti».
Las Cajas Populares nacieron para esto. Entendemos que la capacidad de pago no siempre viene en un recibo timbrado, más aún si trabajas por tu cuenta y estás acostumbrado a recibir ingresos de distintas fuertes.
En las Cajas Populares es más importante crear un historial propio de ahorro, de forma que, conforme mueves tus ahorros en distintas cuentas en la caja, vas generando un historial interno que tiene mucho más peso que el respaldo de una nómina.
Puedes solicitar créditos a la medida de tus necesidades específicas, no como sucede en los bancos en que se tienen “productos específicos para empleados de distinto nivel”. Además, en tu caja ya cuentan con herramientas y productos financieros específicos que se ajustan más a tus necesidades que las que ofrecen los bancos o las casas comerciales, como para comprar esa moto nueva para repartir, o una computadora de alto rendimiento, con tasas de interés mucho más justas que las de una tienda departamental o cualquier banco.
En conclusión
Ser tu propio jefe es un viaje increíble, pero requiere disciplina de acero. No necesitas ganar millones para tener tranquilidad, solo necesitas orden. Convierte a tu Caja Popular en tu «departamento de finanzas» y dedícate a hacer lo que mejor sabes hacer: trabajar con libertad.






