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Es muy fácil distinguir a una persona disciplinada de un grupo de individuos. La persona disciplinada resalta de entre todos por ser una persona que tiene metas claras y objetivos a los que responde con una capacidad extraordinaria para controlarse y cumplir sus propósitos con éxito. Es muy difícil desviarlos porque tienen en mente lo que buscan y lo persiguen constantemente.
Son individuos completamente enfocados a lo que quieren lograr y controlan sus impulsos que podrían desviarlos de sus metas.
Todos admiramos a las personas disciplinadas porque son las que, por sus propios méritos alcanzarán todos sus objetivos y metas que siempre sobreponen a distracciones que podrían representar cualquier desviación.
Todas las empresas y directivos quieren personas con este atributo, pero cada día hay menos de ellos en el mercado laboral.
Las personas disciplinadas alcanzan el éxito y escalan a niveles superiores con gran facilidad.
La disciplina es uno de los atributos más difíciles de encontrar entre las personas hoy en día, esto se debe, entre otra cosa, por la gran cantidad de distractores que nos ofrece la vida cotidiana.
Yo creo que tú y yo hemos vivido una situación en que hemos tomado una determinación para hacer algo que nos conviene hacer en ese preciso momento, pero, cuando estamos a punto de comenzar, se nos atraviesa una serie de televisión que nos gusta, y nos quedamos “enganchados” en el capítulo 3 de la segunda temporada… luego seguimos frente al televisor tratando de indagar qué sigue en el siguiente capítulo y la tarea que habíamos decidido iniciar se queda irremediablemente aplazada.
Nos faltó determinación, fuerza de voluntad y alguna otra cosa que provocara la sensación de urgencia, finalmente dejamos la tarea para otro día.
A todos nos afecta pasar varias horas frente al televisor o el teléfono celular, simplemente para enterarnos de cosas que en realidad no tienen la menor importancia y de las que en pocas horas olvidaremos por completo.
No podemos culpar a la tecnología por seducirnos a no hacer nada, somos nosotros los únicos responsables de elegir equivocadamente perder el tiempo en cosas sin ninguna trascendencia, siendo que tenemos algún pendiente verdaderamente importante por resolver.
He conocido muchas personas que, siendo extremadamente disciplinadas han sucumbido ante las nuevas tecnologías, perdiendo sin quererlo uno de sus más importantes atributos personales: su gran disciplina.
A todos nos puede pasar. Nos convertimos en víctimas de la innovación y la comodidad, dejándonos a merced de tantas cosas interesantes que nos ofrece la tecnología el día de hoy.
Es necesario recuperar la fuerza de voluntad para establecer nuevamente nuestras propias metas, que deben reforzarse con la disciplina.
Tal vez yo sea una de las personas más disciplinadas que puedas conocer, pero conozco personas todavía más rigurosas en este sentido y debo decir con toda humildad que yo mismo soy incapaz de superar la oferta de una buena serie de televisión y después de varias horas de estar pegado a la trama de algún interesante capítulo, me doy cuenta de que he perdido irremediablemente 2 o 3 horas que debí haber dedicado a otra tarea realmente importante.
A todos nos pasa, pero no deberíamos convertirnos en víctimas de la tecnología de este modo, a fin de cuentas, se trata de un pasatiempo y la verdad es que “he pasado mucho tiempo” que necesito para hacer algo más útil en casa.
Recupera tu disciplina
La disciplina se puede entender como la capacidad de mantener la constancia en tareas y responsabilidades, organizar el tiempo de manera eficiente, priorizar y cumplir plazos.
Seguramente en el pasado eras considerado como una persona disciplinada, por esa razón has alcanzado tus metas y objetivos utilizando toda tu capacidad, voluntad y una serie de hábitos que te llevaron a fortalecer tus decisiones.
¿Podrías decir que conservas esa disciplina inquebrantable?
La disciplina implica la perseverancia frente a los obstáculos, el aprendizaje continuo que surge de la experiencia, el desarrollo de hábitos positivos para la consecución de tus propios objetivos y la aplicación de tu forma de hacer las cosas para lograr mejoras significativas en tus propios proyectos.
Se te reconoce por todas estas causas y por lo mismo, es tan importante alimentar de hábitos sanos tu nueva forma de disciplina.
Digo nueva porque en realidad, para la mayoría de nosotros, no existían tantos obstáculos para lograr nuestros propósitos.
Entiendo por obstáculos toda la serie de atractivas distracciones que han venido para quedarse en nuestra forma de vida cotidiana. La tecnología invasiva que cautiva nuestras mentes y atrae nuestra curiosidad es tan fuerte que nuestra voluntad palidece frente a un nuevo capítulo de la televisión o la enorme tentación de mantenernos informados a través del WhatsApp, las redes sociales o las aplicaciones que nos avisan de asuntos tan trascendentales como que “fulanita se comió una torta en una playa Jamaiquina”. La verdad son tonterías que no tienen ninguna trascendencia en nuestras vidas, en cambio, vaciar la bolsa de la aspiradora sí puede perjudicar la limpieza de las alfombras de tu casa, doblegando tu férrea disciplina.
Afortunadamente en tu trabajo se prohíbe prácticamente en todas las empresas el uso de los teléfonos celulares y las empresas que permiten el uso de estos dispositivos entre su personal se ven notablemente afectados en sus resultados en productividad.
Conozco el caso cercano de un cliente que tiene distribuidas en la ciudad algunos expendios de café y permite que sus empleados tengan a la mano sus teléfonos personales. Cuando he visitado sus negocios, con frecuencia me encuentro con personal desinteresado en atenderme, debido a que están completamente inmersos en una conversación de WhatsApp, dañando irremediablemente sus resultados de negocio. Pero de esto no se ha dado cuenta mi cliente o no lo quiere reconocer.
En el ámbito profesional, esto se traduce en desempeño de alta calidad, mayor productividad, confiabilidad y una sólida reputación.
Esto lo nota cualquier gerente y asegura tu futuro laboral de manera definitiva.
Consistencia en el desempeño:
Mantener la disciplina te permite ser constante en tus tareas y responsabilidades. Esto se traduce en un trabajo de alta calidad de forma sostenida, lo que te hará destacar y ser considerado para mayores responsabilidades y ascensos.
Gestión efectiva del tiempo:
La disciplina te ayuda a organizar tu tiempo de manera eficiente, priorizando tareas y cumpliendo plazos. Esto no solo aumenta tu productividad, sino que también demuestra tu compromiso y confiabilidad, cualidades muy valoradas en cualquier empresa.
Desarrollo de nuevas habilidades:
Aunque en la empresa haya un plan de capacitación, éste solo te será útil para ocupar un puesto de trabajo, en cambio, con el propósito de adquirir habilidades adicionales para ocupar un puesto superior, podrás establecer un programa de aprendizaje externo que te permita en poco tiempo prepararte para ocupar un cargo superior, pero requieres de una disciplina férrea.
La disciplina te convierte en un activo más valioso para la empresa y abre puertas a nuevas oportunidades profesionales.
Cómo la disciplina puede impulsar tu futuro profesional en la empresa
Reputación y confianza:
La disciplina en el cumplimiento de tus compromisos y en la entrega de resultados construye una sólida reputación profesional. Esto genera confianza entre tus colegas y superiores, lo que te posiciona como un empleado confiable y valioso, abriendo puertas a proyectos importantes y responsabilidades de liderazgo.
Superación de desafíos:
La disciplina te entrena para mantener el enfoque y la perseverancia, incluso frente a obstáculos o contratiempos. La resiliencia te permite aprender de las dificultades, adaptarte y seguir adelante, demostrando una fortaleza que es muy apreciada en el entorno laboral.
Profesionalismo y ética laboral:
Un enfoque disciplinado en tu trabajo se refleja en tu profesionalismo, puntualidad, respeto por las normas de la empresa y una actitud proactiva. Estas cualidades éticas son fundamentales para un ambiente de trabajo positivo y para tu crecimiento a largo plazo dentro de la organización.
Desarrollo de hábitos positivos:
La disciplina te ayuda a establecer y mantener hábitos que contribuyen a tu bienestar y rendimiento, como una buena gestión del estrés, el equilibrio entre vida personal y laboral, y el cuidado de tu salud. Estos hábitos impactan directamente en tu energía y concentración en el trabajo.
Capacidad de innovación y mejora continua:
La disciplina no solo se trata de seguir reglas, sino también de aplicar un enfoque global para identificar áreas de mejora y buscar soluciones innovadoras. Al ser disciplinado en la reflexión y la experimentación, puedes contribuir significativamente a la evolución de la empresa y a tu propio desarrollo.
Obstáculos actuales para fortalecer tu disciplina:
Los obstáculos para mantener la disciplina en la actualidad son numerosos y a menudo se centran en la gratificación inmediata y las distracciones constantes.
Superar estos desafíos requiere una combinación de autoconocimiento, planificación y un entorno que fomente el enfoque.
Distracciones digitales y gratificación inmediata
Uno de los mayores impedimentos en la actualidad es el constante bombardeo de estímulos y la facilidad de la recompensa instantánea.
- Teléfonos y Redes Sociales: Las notificaciones, el scrolling infinito y el contenido fugaz entrenan al cerebro para buscar un placer rápido, socavando la capacidad de mantener el enfoque en tareas a largo plazo que requieren un esfuerzo sostenido.
- Aplazar continuamente tus objetivos: La disponibilidad de entretenimiento y ocio a solo un clic hace que sea increíblemente fácil aplazar las tareas importantes y difíciles, cayendo en el hábito de la pereza o la evasión.
- Dificultad para el esfuerzo sostenido: La sociedad actual valora la velocidad y la inmediatez. Esto choca con la disciplina, que a menudo implica trabajo tedioso o resultados que tardan en manifestarse, llevando a la desmotivación cuando el progreso no es instantáneo.
Factores psicológicos y emocionales
La disciplina no es solo una cuestión de voluntad, sino que también está profundamente ligada a nuestro estado mental y emocional.
- Falta de Motivación: Cuando la meta no está profundamente ligada a un valor o deseo personal, es muy difícil mantener el esfuerzo cuando las cosas se ponen difíciles o aburridas.
- Miedo al Fracaso o la Autocrítica: El temor a no lograr un objetivo puede llevar a la persona a no intentarlo con disciplina, pues inconscientemente es «más seguro» no fracasar si no se pone todo el esfuerzo. Una autocrítica severa ante errores menores también puede minar la confianza y la constancia.
- Subestimación del Esfuerzo: A menudo se infravalora la cantidad de energía y tiempo que requiere construir un hábito o lograr una meta significativa, lo que lleva a la frustración y al abandono prematuro.
Ausencia de Sistemas y Entorno
La disciplina se apoya en una estructura, y su ausencia es un obstáculo muy importante.
- Carencia de hábitos y rutinas: La disciplina se construye a través de la repetición constante de pequeñas acciones. Sin rutinas diarias bien establecidas, es fácil desviarse y caer en viejas costumbres.
- Falta de claridad en metas: Si las metas son vagas o no están desglosadas en pasos concretos, es imposible saber qué hacer de forma disciplinada cada día, llevando a la sensación de estar perdido o abrumado.
- Entorno social desfavorable: Las personas a nuestro alrededor (familiares, amigos) y el entorno físico pueden promover hábitos contraproducentes. Por ejemplo, un entorno que no valora la puntualidad o que constantemente ofrece distracciones hace que la disciplina personal sea una batalla cuesta arriba.
Fuerza de voluntad y estrategias para fortalecer tu disciplina.
Como te das cuenta, son muchos los obstáculos que enfrentamos en la actualidad para fortalecer nuestra disciplina, aunque nos convenga iniciar un nuevo hábito que nos proyecte, por esa razón, decidí proponerte tres estrategias fundamentales para lograr tus objetivos a partir del fortalecimiento de tu disciplina.
1. Aclara el «por qué» y el «cómo» (establece metas importantes)
La disciplina sin dirección es solo rigidez. Necesitas saber qué quieres y por qué lo quieres.
- Define metas claras, que puedas medir y alcanzar, además que sean importantes y con un límite para su cumplimiento.
- Al diseñar metas importantes escríbelas en papel y tenlas a la mano para revisarlas, redactándolas en forma activa y nada poéticas, por ejemplo: En lugar de «Quiero ponerme en forma», usa «Voy a correr 5 km seguidos sin parar para el 30 de marzo».
- Encuentra tu motivación profunda: Conecta tu meta con tus intereses. ¿Por qué te importa realmente? Escribe en el reverso de la hoja de tu meta, la razón profunda por la que estableces este objetivo y consúltala con frecuencia, de esta manera tendrás claro el propósito de la acción que establecerás.
- Divide y Conquista: Las tareas grandes abruman y provocan que se aplacen. Divide tu objetivo en metas más cortas, semanales o mensuales que parezcan fáciles de lograr. Por ejemplo: Si la meta es bajar 24 kilos en un año, la meta mensual será reducir tan solo 2 kilos por mes. ¿Es fácil no lo crees?
2. Crea una serie de hábitos
La rutina reduce la necesidad de tomar decisiones, ahorrando tu energía mental para las tareas importantes.
- Implementa la Regla de los Dos Minutos: Si una tarea te toma menos de dos minutos (responder un email corto, lavar un plato, guardar algo), hazla inmediatamente. Esto rompe el ciclo de aplazamiento.
- Diseña un Entorno Amigable: Haz que la acción correcta sea fácil y la incorrecta sea difícil.
- Acción Correcta Fácil: Deja la ropa de ejercicio junto a la cama.
- Acción Incorrecta Difícil (Bloqueo de Distracciones): Usa aplicaciones que bloqueen las redes sociales o pon tu teléfono en modo «No Molestar» o incluso coloca tu teléfono en otra habitación mientras trabajas.
- Usa técnicas de concentración, como trabajar en intervalos cortos de tiempo acompañados de recesos a fin de evitar el agotamiento de trabajar constantemente una misma rutina o actividad prolongada.
3. Elimina para siempre los aplazamientos y la mentalidad de fracaso.
La disciplina no es perfección; es constancia y superación de obstáculos.
- Da un pequeño primer paso: Si te da pereza empezar, comprométete solo a hacer 5 minutos de la tarea. Una vez que has empezado, es mucho más fácil y agradable continuar.
- Constancia, no perfección: Habrá días que falles o que no cumplas tus metas. No te castigues, no te angusties. Si no puedes ir al gimnasio, haz 10 minutos de estiramiento en casa. Lo importante es no tener un día de cero
- Recompensa el esfuerzo no solo el resultado: La disciplina se fortalece con el refuerzo positivo. Recompénsate después de completar una tarea difícil (un café, un paseo, una pausa, estirarse un rato). Esto entrena a tu cerebro para asociar la acción disciplinada con un placer.
- Autocompasión: Sé tan amable y comprensivo contigo mismo como lo serías con un buen amigo. La culpa y la autocrítica solo aumentan el estrés. Recuerda que somos muy críticos con nosotros mismos y complacientes con los demás.






